Podés deshacer las valijas, empezar a archivar la ropa de verano, mirar si no se murió ninguna planta, ver si el Cantinflas tiene comida y agua, llamar por teléfono al banco para que te perdone, saludar otra vez a los vecinos, escribir tu primer post después de un mes de silencio, despertar a la Sofi para que vaya al colegio, planchar delantales, tomar mate en el patio, darte cuenta que no hay café, que se acabó el detergente, que la vida sigue; podés retomar tus días como si nunca te hubieses ido... Podés hacer lo que quieras cuando volvés de vacaciones. Pero yo no sentí que había vuelto a casa, así con mayúsculas, hasta que no me senté a cagar en mi propio inodoro.
[Leer completo]Nadie en esta familia creyó nunca en el Caio, y mucho menos en su don artesanal. Esa es la verdad. Lo dejábamos hacer soreting porque pensábamos que ya crecería, pero nunca sospechamos que podría llegar a nada serio. Por eso ayer intentamos detenerlo:
[Leer completo]
Nos vamos al sur, de vacaciones imprevistas. Mientras escribo esto, a las apuradas, Zacarías está en el teléfono averiguando horarios de ómnibus. Don Américo está en su habitación haciéndose la valija y cantando canzonetas felices. El Caio y la Sofi, incrédulos todavía, sonrientes, con los cachetes colorados, no pueden entender que van a conocer la nieve.
Para esta época empezamos a decidir a dónde vamos a decirle a los vecinos que nos vamos de vacaciones. Lo que hacemos en realidad es encerrarnos quince días en casa sin asomar la nariz a la puerta, pero igual hay que poner un lugar. El año pasado dijimos que nos íbamos a Brasil, y cuando pasaron los quince días salimos de nuevo a la calle con camisetas Hering y con bon-o-bon que habíamos comprado en el Coto. Les regalamos bon-o-bon a todo el barrio. Este año el Zacarías dice que podríamos decir que nos vamos San Clemente, porque Brasil no está tan barato como el año pasado. "¿Y qué mierda te importa si no está barato si en realidad nos vamos a encerrar acá adentro?" dice el Caio, que siempre se queja a esta altura porque no le gusta encerrarse con nosotros para aparentar.
[Leer completo]
Copyright © 2003-2005, Mirta Bertotti. Mercedes, Buenos Aires, Argentina.