Ya está. Ahora sí que no hay vuelta atrás. Una puede disimular la menopausia, las patas de gallo, las várices y las canas; la miopía, el miedo a los ladrones y las ganas de llorar porque sí; una puede disimular que los hijos sean más altos y que las tetas se te caigan y se estríen... Casi todos los síntomas de la vejez pueden disimularse, menos uno.
[Leer completo]Me siento con la felicidad y con la angustia de los que apagan el despertador porque saben que van a seguir durmiendo. Hoy es viernes, debería estar escribiendo un post, contándoles lo que pasó ayer en casa... Pero no. Estiro las piernas, apago la máquina, y me digo bajito: "Hoy no escribo, hoy tengo de quedarme en blanco y leer comments". ¿Cómo no decirles justo a ustedes, a quienes les cuento todo cada día, que hoy tengo fiaca?
[Leer completo]Al Zacarías lo vi llorar tres veces en la vida. Cuando le dijeron que el Nacho era un varoncito, cuando le metiste el segundo a los ingleses, y cuando te echaron del mundial '94. Así que date cuenta: gracias a vos descubrí que mi marido tenía sangre en las venas. Por eso si él reza, yo rezo. Y no me importa si otra vez hay que rezar por vos. En esta casa, cuando mi marido dice que hay que prender dos velas, se prenden dos velas y sanseacabó.
[Leer completo]Antes de salir para la luna de miel, la Luchía me regaló la Novena Revelación, que es un libro de autoayuda que no toqué en todo el viaje, porque prefería juntar los pelos con el Zacarías. Pero ahora que estoy más tranquila en casa lo empecé a hojear y me quedé enganchada. El libro dice, así por arriba, que todo el mundo le chupa la energía a todo el mundo. Al principio me pareció medio un verso (cada vez que hablan de la energía a mí se me representa Nacha Guevara) pero al final descubrí muchas cosas sobre nosotros, los Bertotti.
[Leer completo]Mientras no estuvimos en Mercedes, creo yo, el Caio, el Nonno y la Sofi anduvieron haciendo fiestas nocturnas sin permiso. Yo me lo venía olfateando, pero esta mañana ya encontré pruebas irrefutables. Fue justo cuando quise alcanzar las chancletas abajo de la cama. El grito que pegué despertó a toda la casa:
[Leer completo]Desde el sábado a la noche estamos en Lago Puelo. Ayer a la tarde, tirada en una reposera mirando el cerro, trataba de acordarme cuándo había sido la última vez que estuve así, panza arriba y sin pensar en nada. Y descubrí que ya pasaron quince años desde mis últimas vacaciones en serio. Por eso será que el cuerpo me genera resortes: me cuesta mucho relajarme, todo el tiempo pienso que tengo que hacer la comida, preparar los guardapolvos para los chicos, limpiar... Entonces abro los ojos y veo esto, respiro un aire completamente distinto al de Buenos Aires, y me dan ganas de llorar por no haberlo hecho antes, o por no haberlo hecho siempre.
[Leer completo]Ayer fue un día muy movido, y además (por una vez) se dio vuelta la tortilla. Si todos los días este cuadernito refleja lo que pasa en casa, ayer toda la casa estuvo pendiente de ustedes, que son los verdaderos personajes de mi cuaderno.
[Leer completo]Lo que más nos preocupa de esta nueva faceta del nonno-baterista no es el ruido que pueda meter en casa. Eso se arregla con cajas de huevo en las paredes o con algodón en las orejas. El problema más grave, lo que más nos atormenta, es que se convierta en el 'loco del barrio'.
[Leer completo]Los vecinos más memoriosos seguro que se acuerdan de una tarde en que el comentarista Basdala, en la casa vieja, me escribió en un comment uno de los piropos más lindos que me han dicho: "Mirta, eres minué en un mundo de adagios", me dijo. Y yo estuve todo ese día contenta, firmando Mirta Bertot de Minuét.
[Leer completo]Ya estoy cansada de escucharlos putear día y noche, a mi marido, a mi suegro, a los chicos... Son unos bocasucias. ¿No hay otras maneras de decir las cosas, digo yo? No se puede ir puteando por toda la casa a cualquier hora. Pero es en vano que les diga nada, porque la culpa no es de ellos, es de los tiempos.
[Leer completo]El Zacarías y yo tomamos mate. Siempre. A cualquier hora. Las veces que estuvimos a punto de separarnos, las veces que llegó un hijo nuevo a casa, cuando lo echaron del trabajo, cuando Argentina salió campeón del mundo, cuando se cayeron las torres gemelas. Cuando murió mamá... Entre el Zacarías y yo hubo días sin besos a la mañana, semanas sin dirigirnos la palabra, meses enteros sin juntar los pelos, años larguísimos sin un peso en el bolsillo. Pero no hubo nunca en nuestro matrimonio un solo día sin que él o yo nos sentáramos en silencio a tomar mate.
[Leer completo]Yo no hablo mucho, en este cuadernito, de mi blog. Hablo de las cosas que hacemos acá en casa, acá en este pueblo perdido del Oeste de Buenos Aires, de cómo mi marido y yo nos vamos convirtiendo en unos viejos boludos, o de cómo nuestros hijos se van haciendo boludones adultos. Pero no hablo mucho del "Weblog de una mujer gorda", de todo lo que se escribe sobre este cuaderno, ni contesto todos los comentarios que quisiera, ni respondo todos los mails que me mandan, porque durante el día tengo mil cosas que hacer, cosas aburridas que nunca cuento acá, como lavarle los calzoncillos al Zacarías o ir a la Quesería Despalanque a buscar la muzzarella. Pero ayer debería haber hablado de este blog. Si la Sofi no se hubiera mandado esa macana en el zaguán, seguramente el post de ayer hubiera sido éste. Porque el post de ayer fue el número 100, y yo me enteré hoy. Seré zapalla.
[Leer completo]Nací el 19 de diciembre de 1951, en Mercedes. Una semana antes de cumplir catorce años, en medio de la clase de caligrafía que deba una monja estúpida que se llamaba la Hermana Caridad, sentí algo raro que me bajaba y después como si me hubiera cagado encima. Me sentí tonta. No tenía la menor idea de lo que era la regla. Pasaron dos golpes de estado. Me acosté por primera vez con un señor el 1º de mayo de 1971. Yo tenía casi veinte años y estaba muerta de miedo. Aquel señor tenía pelo y ahora no; ahora está roncando en la otra pieza mientras escribo esto y no creo que se acuerde de la fecha ni de nada.
[Leer completo]Todo dicho. Acabo de marcar su número de teléfono temblando. La decisión ya está tomada y no pienso dar un paso a atrás. Su voz atiende enseguida: "Aquí Salvático, Douglas Salvático, ¿quién habla allí?". Su voz casi me deja muda, pero tomo aire y le digo, de un tirón: "Douglas, ya sé que es domingo y que hoy no le toca, pero se me fue toda la familia a Núñez a ver Boca-River, y... lo necesito, quiero decir, necesito que venga". Silencio del otro lado de la línea. Tiemblo toda. Digo: "¿Está ahí, Douglas? ¿Podría venir a verme?". Él me responde: "Estás sola en casa toda la noche...". Se me crispan los nervios. Me transpiran las manos. Susurro. "Estoy sola, sí, casi toda la noche". Antes de colgar me dice: "En un rato estoy contigo. Mirta... ponte guapa, princesa. Y oye, has hecho lo correcto, no sudes ahora: ya sudarás con sobrados motivos esta noche". Me quedo con el teléfono en la mano, mirando para un lado y para el otro, temblando como una hoja... Dios mio, pienso casi en voz alta, ¿qué estoy a punto de hacer? Caminando hasta la habitación me tranquilizo: "Vamos nena, 2.086 consejos no pueden ser tan malos consejos", me digo, y empiezo a revolver el cajón de la lencería salvaje, a ver si encuentro algo que todavía me quede indecente.
[Leer completo]Acabamos de llegar por última vez desde la casa vieja. Fue hace un rato... Entramos y vimos todo hecho un desastre. Diarios por el suelo, cajones vacíos, dos sistemas de comentarios funcionand a la vez, lamparones de polvo seco en los lugares que ocupaban los muebles, y toda la familia recordó en silencio momentos inolvidables del pasado. ¿Han visto que cuando por fin hay futuro, los malos tiempos de repente se convirte en buenos?
El Nacho me abrazó, como diciendo "¿Viste vieja que podemos levantar cabeza?", y a mí se me hizo un nudo en el corazón. Y después volvimos para acá, a esta casa que tiene olor a pintura fresca y a mañana prometedor. La verdad es que tengo a mis hijos y a mi marido, que son unos esquenunes casi siempre, pero cuando las papas queman se arremangan y se convierten en héroes del mundial 86. "Vamos corazones -les dije antes de salir de la casa vieja, con lágrimas en los ojos-, salgamos de acá de una vez que esto se está cayendo a pedazos". Ay, señor señor..., ¡qué felices que éramos cuando éramos infelices!
[Leer completo]El Nacho habló con mi suegro y lo convenció de poner la pizzería. ¡Así que en unos días empezamos la mudanza! El Nacho no solamente tiene una mente privilegiada y unas ideas perfectas, sino que además sabe explicar las cosas como un duque... Siempre fue como de otra familia. Además es educado, es sensible, es tranquilito... Es el único Bertotti varón que usa la camisa adentro de los pantalones, por ejemplo, el único que se sabe hacer la cama solo, el único que se acuerda de mi cumpleaños, el único que terminó la secundaria, el único que nunca me ha levantado la mano, el único que se cambia los calzoncillos una vez por semana... Yo a veces pienso que cuando nació el Nacho yo me tendría que haber atado las trompas (con perdón), porque lo único que le falta al Nacho para ser un hijo perfecto es haber sido el único. ![]()
No me podía dormir. Son menos de las seis de la mañana y aquí estoy, haciendo cuentas. Desde principios de mes estamos viviendo con 150 pesos que nos da el Nacho de su sueldo, 50 pesos que le sacamos al Américo de su jubilación sin que se dé cuenta y los 210 que teníamos previstos para la dentadura postiza del Zacarías, que ya no le hace falta porque no tiene mayormente qué masticar.
Ayer cuando volví de la escuela del Caio no escribí nada porque estaba depre. Lo menos que me han dicho es que el nene es un desequilibrado mental. Y lo que más me duele es que, según ellos, la culpa es nuestra, que no le hemos "aportado valores". -¿Pero de qué me habla, señorita Directora -salté yo, media llorando- si ya vendimos todo lo de valor que había en casa?".
Ahora al chico me lo expulsan, ¡muy bien!, como si eso lo ayudara en algo. Yo sé que no está bien prenderle fuego a la sala de profesores y amenazar con un cuchillo a la maestra de música, ¿pero echarlo sí está bien, sirve para algo? ¿Ahora qué hace el Caio toda la mañana acá? Yo prefiero mil veces que prenda fuego la escuela y no mi casa. Escuelas hay muchas, y yo casa tengo esta sola, y además se nos está viniendo abajo. Cuando le conté la noticia anoche al Zacarías el pobre tuvo una reacción muy triste. -"No se habla más -me dice-. El Caio se viene a trabajar conmigo a Plastivida!". Y yo le digo, acariciándole la pelada: -"Pero viejo, si a vos también te echaron de la fábrica el mes pasado, casi a la vez que me echaron a mí de la boutique...".
Los dos nos quedamos callados un cachito, como si pensáramos lo mismo a la vez. Y es que nos da la impresión de que nos están echando de todas partes, a los Bertotti. El Nacho dice que somos el costo social de este gobierno... Yo no entiendo mucho qué quiere decir, ¿pero por qué será que siempre siempre tenemos que ser nosotros el costo social de todos los gobiernos? ![]()
El vasquito Arguiñano (siempre que lo nombro suspiro) me hace levantar a las ocho y media de la mañana. Antes cuando él vivía en Argentina, Canal 13 lo ponía en un horario decente, pero ahora hay que agarrar el programa por Televisón Española, y ahí lo pasan al mediodía, y resulta que por los problemas de la globalización acá el mediodía de España es a las 8:30. Mientras escribo esto lo miro, hipnotizada, babeando. Está haciendo un pescetto. Y él le explica a los gallegos que "en Argentina se dice pescetto", pero que allá se dice "redondo". A veces viene su hermana, que es media sosa pero se vé que se quieren un montón entre ellos...
Siempre habla de Argentina el vasquito, siempre siempre; se conoce que le gustó cuando vivió acá porque todas estábamos enamoradas de él. ¡Y es que tiene un modo de explicarte las cosas este hombre! Y además es tan limpito... Un día yo lo vi en persona, en Mar del Plata, y lo olí de arriba abajo, para ver qué olor tenía. Huele a príncipe azul, a marido detallista y a Jabón Federal.
El Karlos cocina, canta, hace chistes verdes, hace la comida, te cuenta cosas, y haga lo que haga, aunque sea temprano, yo lo miro y se me acartonan las medibachas. ¡Me agarran unos orgasmos que me tiemblan las patitas! A veces pasa el Zacarías y aprieto las rodillas para que no me oiga el orgasmo... Igual el Zacarías nunca se entera de esas cosas ni que se las expliqués con pizarrón. ¡Ay!¡Qué rico el pescetto que está preparando, madre mía! Si una tuviera veinte pesos de sobra, hoy le haría el pescetto ése a los chicos... Pero últimamente hay que conformarse con ver cómo lo preparan en España. ![]()
LA MASA. Sobre la mesada poner la harina y hacer un hueco en el centro. Agregar el huevo batido con la grasa. Ver aparecer a la Sofi diciendo que otra vez el Caio la mira bañarse y después se pajea. Entonces mezclar los ingredientes y a su vez gritar "Caioooo, vení para acáaaa", e ir agregando agua y harina despacio. Mandar a abrigarse a la Sofi que está en bombacha y corpiño, y concentrarse hasta obtener un bollo bien firme. Amasar puteando a tus muertos hasta obtener una masa lisa y ver llegar al Caio con los ojos desorbitados diciendo "qué hay, vieja". En ese momento tapar la masa, dejarla descansar ½ hora y aprovechar para cagar a patadas al Caio.
[Leer completo]Qué sueño espantoso tuve anoche. Otra vez soñe que viene el Nacho y me dice: "Mamá, te presento a mi novia", y miro a la chica y soy yo cuando tenía 21. De la alegría de que haya conseguido por fin una novia decente me meo encima, en el sueño, no en la cama, y le doy besos al Nacho por toda la cara.
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