Acabo de bajar el baúl con toda la ropa del Nacho y del Caio cuando eran recién nacidos, para ver si hay algo que le pueda servir a mi nietito. ¿Y vieron lo que pasa cuando una empieza a meter mano a los baúles viejos? Te encontrás con todo tu pasado. Y lo que es peor: con las cartas de amor de Zacarías.
[Leer completo]El 30 de mayo de 1999, a la corta edad de 17 años (que para un perro es como un siglo) dejó de existir nuestro amado Sumcutrule, luego de una corta dolencia, tras ser aplastado por un Citröen América amarillo patito matrícula B-1384009, tripulado por un hijo de una gran puta que no se detuvo a socorrerlo. Desde entonces, cada 30 de mayo, en nuestra casa reina el silencio, la congoja y la reflexión.
[Leer completo]Más o menos a esta hora, quince años atrás, yo estaba pariendo por última vez. Pero no recuerdo esa época con alegría. La Sofi llegó al mundo sin que la buscáramos, pero lo peor es que además vino en el peor momento de la Argentina. En 1989 estábamos tan mal, pero tan rematadamente mal, que no solamente pensamos en abortar a la Sofi, sino que incluso barajamos muchas veces la posibilidad de matar al Caio, que tenía año y medio y morfaba como lima nueva. Figúrense, corazones, cómo estaba el país.
[Leer completo]Adela González, mi mamá, se recibió de maestra normal en el '39, cuando las mujeres se quedaban en su casa y casi no leían un libro en toda su vida. Ejerció diez años solamente: hasta que se casó. Cuando nací se dedicó a criarme, y después a Francisco, mi hermanito, que en paz descanse. A los dos nos enseñó a leer y a escribir, mientras mi padre trabajaba en la imprenta.
[Leer completo]Según cuenta la gente vieja, la rivalidad entre Mercedes y Luján empezó en los años cuarenta, cuando las dos ciudades eran de lo mejorcito del básquet argentino. En esa época, parece ser, nació un odio racial que dura hasta nuestros días.
[Leer completo]Ayer se vendió la casa vieja. La compró una gente de Capital, que quiere tirarla abajo y poner un Blockbuster. Nos quedamos mudos cuando el de la Inmobiliaria nos llamó esta tarde y nos dijo que la cerradura ya era otra y que solamente teníamos que ir a firmar.
[Leer completo]El Nachito llamó anoche desde Bariloche. Dice que extraña, que están sobre la pista de la mamá de la Luchía; me dice que está enamorado... Cuando colgué el teléfono, será porque estoy sensible, me senté en el sillón a llorar un poco. No de tristeza ni nada; son esas cosas que a veces hace una y no sabe por qué. Ya hace mucho tiempo que no tengo esa pesadila con el Nacho, ese sueño tan cochino. Ojalá que todo le vaya bien al nene, porque es un sol.
[Leer completo]Luchía nos dejó la casa llena de alegría y dibujos. Nos llenó de besos, de acento milanés, de cariño, y se fue a la Patagonia a bucar a su madre, a la que no conoce. El Nacho, enamorado como nunca lo ví en mi vida, se fue con ella. No tengo que llorar, pero lloro.
Los padres de Luchía se conocieron en 1975 en Milán. Eran hippies. Luchía solamente tiene una foto de ellos juntos, tamaño carnet. Pero no los recuerda. Nos contó su historia en la sobremesa de añonuevo, y don Américo nos traducía.
[Leer completo]Hace muchos años don Américo se fue a su habitación a hacer la valija más triste de su vida. Su madre, a la que nunca más iba a ver, le dijo antes de que el hijo partiera: "Nunca traiciones tu origen milanés, Américo, y jamás te irá mal en la vida". El pequeño cruzó el Atlántico con esas palabras en el alma y no se las olvidó nunca. Cuando dos meses después pisó tierra firme, el 20 de junio del '43, tenía diez años y lo primero que lo sorprendió de Buenos Aires fue el silencio. Era la primera vez en media vida que no escuchaba el estruendo de las bombas de la guerra. Llegaba el niño solo, desde Milán, hambriento y con el pelo hasta los hombros. Y se encontró muy pronto con el primer problema: para trabajar había que cortarse el pelo, para ir a la peluquería había que tener con qué, y para tener con qué había que trabajar. Argentina era un pueblo de pelicortos; las modas europeas no aterrizaban tan alegremente como ahora.
[Leer completo]El Caio y la Sofi no habían nacido. El Nacho tenía ocho años. Zacarías y yo vivíamos en la casa de la 29 bis, al fondo, casi tocando al Parque. Ese día, de hace 20 años, amanecía con un calorcito parecido al de hoy, con esos vientos del sudeste, húmedos, que presagian la llegada del verano y de las Fiestas. Mi marido y yo éramos más jóvenes, juntábamos los pelos dos veces por semana, y yo a veces pegaba grititos. Ese día cayó en lunes. La calle tenía olor a tilo (Mercedes huele a tilo casi siempre, pero ese día mil veces más). La gente andaba como loca, contenta, de un lado para el otro. Yo me acuerdo.
[Leer completo]Sí. Cuando todavía el Nachito era hijo único el Zacarías me pegaba. Ayer salió el tema en los comments y les prometí que iba a hablar de eso. Una vez me cruzó la espalda con una tira de asado congelada y casi me descoloca la columna. Yo no sabía qué hacer porque me daba vergüenza y no se lo contaba a nadie, hasta que un día mi mamá me vio la marca del costillar en la espalda y se dio cuenta de todo. "Estas costillas no son tuyas", me acuerdo que me dijo. Y le tuve que contar la verdad. Entonces mi pobre madre (que en paz descanse) me confesó que ella y papá había solucionado el problema muchos años atrás. "¿Papá te pegaba?", me acuerdo que me sorprendí yo. Y ella me dijo:
[Leer completo]Hoy los senté a todos a la mesa y les dije que ustedes habían decidido que las cosas sigan igual: "Mis amigos dicen que yo en mi bog y ustedes, si quieren, en el suyo: que Blogger es grande y gratuito" (ver). El Caio dice que va a hacer su fotoblog contra viento y marea, y al Zacarías y a Don Américo mucho no les importó la negativa del pueblo. Además, mi marido y mi suegro siguen peleados entre ellos, y últimamente hay mucha tensión en casa. Yo no sé si están reviviendo sus broncas de antes o algo, pero en vez de hablarse se ladran, y cuando pasan uno al lado del otro ni se saludan. Un día ya escribí en este cuadernito que la pelea entre ellos viene de antes; yo la fui armando de a pedacitos, porque nunca nadie habló abiertamente del tema. ¿Les cuento?
[Leer completo]En la foto que les muestro no se ve muy bien, pero el traje del Zacarías está manchado de vómito mío; mañana va a hacer 29 años que el Zacarías y yo nos casamos y estoy nostálgica.
[Leer completo]
Copyright © 2003-2005, Mirta Bertotti. Mercedes, Buenos Aires, Argentina.