Pizzeria en Mujer Gorda
diario de mirta bertotti, una señora que podría ser tu madre

¿Qué me voy a encontrar acá?

Historias publicadas en 'Pizzeria'


Adelante de casa, como quien dice en el garage, tenemos la Pizzería Bertotti, atendida por sus propios dueños. Y cada vez que pasa algo en ese ámbito que huele a queso y a tomate, voy y lo escribo acá. Si alguna vez andan por Mercedes, ya saben dónde venir a comer. Al día de hoy escribí 10 historias en la categoría Pizzeria.


Capítulo 165

El día que vendimos fugaceta bendita

El miércoles pasado se nos presentó la disyuntiva: ¿abrimos la pizzería en Semana Santa o nos quedamos panchos en casa, sin trabajar hasta el lunes? Muy devotos no somos, la verdad. Pero trabajadores menos. Así que nos pasamos la tarde dándole vueltas al tema. Por suerte, a falta de las ideas marketineras del Nacho, el Nonno tuvo una ocurrencia que nos llenó de clientes el negocio.

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12 de Abril de 2004 | [Más Pizzeria] | 105 COMENTARIOS
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Capítulo 108

Sacrificios navideños del Zacarías

A veces la crisis tiene sus ventajas. Al Nacho se le ocurrió aprovechar que la gente del barrio no tiene un mango para hacer regalos a los hijos, y el sábado puso un cartel en la puerta de la pizzería:

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Nomás a la tarde ya se habían apuntado cuarenta y dos padres. Incluso nos llaman por teléfono agradeciéndonos la idea, porque muchos -como excusa- ya le habían dicho a los hijos que Papá Noel había muerto en los disturbios del 20 de diciembre.

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22 de Diciembre de 2003 | [Más Pizzeria] | 105 COMENTARIOS
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Capítulo 94

Siempre es difícil volver a casa

Estamos desesperados. Sin dormir, los cinco en vela a esta hora de la madrugada. Llamamos a la policía, a los bomberos; nada. Ni rastros de ninguno... Pero no quiero empezar por el final, para no asustarlos. Todo empezó ayer a la tarde: la Negra Cabeza llamó a eso de las seis diciendo que está con varicela y que no podía venir a hacer el reparto en moto de las pizzas. El segundo en la lista siempre es el Caio, pero el chico tenía sus razones para negarse: "Si la Negra está con varicela lo más probable es que yo también, porque creo que las enfermedades se contagian cogiendo de parado, y ayer cogimos en un zaguán", me dijo, y se auto-encerró en cuarentena en la pieza con una bolsa de marihuana terapéutica. Terapéutica según él. Se estaba haciendo la noche y no le encontrábamos solución al problema del reparto. La Sofi no puede andar por ahí en moto porque es menor; el Nacho tenía que cubrir al Caio para atender los pedidos del teléfono; Zacarías ocupaba el lugar del Nacho en el horno; y a mí me tocaba encargarme de la salsa y la atención de mostrador. "¡La puta madre —bufé a eso de las ocho—, no nos queda ninguno para el reparto en moto!".

¿Cóme que nessuno, e ío que sonno, verdurita? —dijo entonces Don Américo, apareciéndose desde atrás de la cortina con el casco ya incrustado en la cabeza y dos broches de la ropa en las botamangas de los pantalones. Nos quedamos todos con la boca abierta, mirándolo.

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04 de Diciembre de 2003 | [Más Pizzeria] | 144 COMENTARIOS
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Capítulo 73

Los grandes inventos son casualidades

Anoche el Cantinflas se cayó en la olla grande de la salsa de tomate y no sabemos si casi se ahoga o si casi se quema. Mi suegro notaba -cuando revolvía- que el cucharón de madera se trababa un poco, pero no se dio cuenta de nada hasta que el gato, en un último manotazo de ahogado, sacó una pata y casi le arranca un ojo. "Il tucco me ha arañatto! ¡L'estofado estáno poseítto!", gritaba don Américo, con un rasguño que le cruzaba propiamente toda la cara. Entre el Zacarías y el Caio lo sacaron al Cantinflas con el colador de los fideos y lo llevaron urgente al veterinario, mientras que la Sofi y yo nos fuimos con el abuelo al Hospital a que le pusieran puntos. Cuando llegaron el Nacho y la Negra Cabeza a abrir la pizzería no sabían nada de la tragedia y se pusieron a armar los pedidos de la noche, así que de casualidad inventamos una nueva especialidad en pizzas. Es bastante asquerosa de gusto, pero muy vistosa porque parece un felpudo redondo de esos que se ponen en la entrada. Ya la incorporamos al menú: se llama La pizza Welcome y sale 5,30 pesos. A la vieja Monforte le mandamos dos pizzas welcome gratis y una cocacola, para que no se piense que hay rencores.

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11 de Noviembre de 2003 | [Más Pizzeria] | 37 COMENTARIOS
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Capítulo 65

El mago

Douglas nos acaba de dar un clase magistral sobre cómo se prepara la masa de una pizza para que que, según sus palabras, "posea la dura coraza del pan francés, el corazón tierno de la galleta criolla y el alma alegre de la tarantella". ¡Usa unas palabras este hombre, que se me acartonan las medibachas inmediatamente! Mientras nos enseñaba sus trucos, hacía malabarismo con el disco de la masa, la giraba con un dedo y hablaba, todo a la vez. La Sofi y yo teníamos la boca abierta y no podímos dejar de sentir su perfume: el perfume inconfundible de los hombres de mundo. Los varones Bertotti, en cambio, dicen que Douglas es medio amanerado. Es la envidia, digo yo. ¡Cómo me va a costar esta noche meterme en la misma cama con el esquenún del Zacarías!

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05 de Noviembre de 2003 | [Más Pizzeria] [Más Tiernos] | 76 COMENTARIOS
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Capítulo 63

Tenemos que ponerle más voluntad

Antes de haber decidido tan alegremente poner la pizzería y vivir todos juntos, tendríamos que haber aprendido de las enseñanzas del "Gran Hermano". Hace solamente dos días que estamos en esta casa y ya hay grupos, dimes y diretes, camarillas, recelos y caras de orto...

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05 de Noviembre de 2003 | [Más Pizzeria] | 42 COMENTARIOS
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Capítulo 61

Un hombre llamado Douglas

Anoche muy tarde suena el timbre. Qué raro, me digo, y pensando que era el Caio (que de borracho no le emboca a la llave) voy a abrir en camisón. Pero no era el Caio: de la oscuridad se me aparece un tipo. Yo nunca en la vida había visto a alguien tan elegante.

"Disculpe hermosa dama -me dice con acento uruguayo- ¿es aquí el negocio que expende alimentos italianos?". Yo me quedo media petrificada, por la voz y por esos ojos negros y profundos.

"Sí, pero está cerrada la pizzería, señor..., pásese mañana". El buen hombre pone un pie en la puerta y me dice: "Precisamente, yo soy cocinero, el mejor chef de Montevideo, y estoy pasando un mal momento económico... ¿Usted no necesita...?". Y se queda así, mirándome, quieto.

"¿No necesito... el qué?, le digo con el corazón en la boca. "Un cocinero, un amigo, un gourmet que le de consejos y la anime...", me dice. Y yo, no sé por qué, a todo le hago que sí con la cabeza, como hipnotizada. "Pásese mañana", le digo, "y hablamos de trabajo... ahora estoy en camisón".

El hombre entonces quita el pie de la puerta. "Aquí estaré, querida señora, y lamentaré no volver a verla tan ligera de indumentaria". Yo me quedo sin palabras otra vez, y lo veo irse. Le grito: "¿Cómo se llama, ey, usted?".

El hombre se da la vuelta y me mira otra vez a los ojos. "Soy Salvático -me dice-; Douglas Salvático. Pero puedes llamarme El Tigre si lo deseas. Hasta mañana".

Me meto adentro temblando como una adolescente. ¡Qué voz, qué ojos, qué caballero oriental! Enseguida lo llamé al Nacho para decirle que necesitamos un cocinero de verdad, porque el Américo será muy italiano pero de pizzas no entiende un carajo. Además está viejo y se nos puede morir cualquier día. "Douglas Salvático"... ¡Qué nombre tan seductor que tiene el nuevo empleado!

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04 de Noviembre de 2003 | [Más Pizzeria] | 80 COMENTARIOS
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Capítulo 60

¡Inauguramos!

Ay, por fin corazones! Acabamos de abrir la pizzería. Les tendría que contar todo lo que trabajamos para que llegara este día, pero lo mejor es que pasen y lo vivan en vivo y en directo... ¡Ya está lleno de gente! Entrar a Pizza Chat. Más a la noche les cuento cosas. Ahora estoy en medio del quilombo. Besotes.

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03 de Noviembre de 2003 | [Más Autobombo] [Más Especiales] [Más Pizzeria] | 51 COMENTARIOS
El último comentario lo escribió circ-de-solie
Capítulo 58

Cada cuál a su puesto

Mientras pintábamos las paredes y rasqueteábamos el suelo de la pizzería, fuimos armando el nuevo gabinete. Cuando más o menos estuvimos de acuerdo, el Nacho nos reunió a todos, sacó un papel y nos leyó cómo quedaba la cosa:

-Administradora Generala y Encargada del Horno: Mirta González de Bertotti... Socio Financista y Manufacturador de Salsas: Américo Cipriano Bertotti... Director Gerente y Buscador de Queso al Por Mayor: Zacarías Estanislao Bertotti... Cajero Por las Tardes y Webmaster del PizzaChat: Ignacio Zacarías "el Nacho" Bertotti... Chica que Atiende con Estratégica Minifalda para Atraer al Target Masculino y Mujer al teléfono por las tardes: Sofía Mirta "la Sofi" Bertotti... Y por último, Señora Paraguaya de la Limpieza, martes, jueves y sábados por la mañana: Silvia Lorena "la Negra" Cabeza.

Dicho lo cual, el Nacho guardó el papel, se prendió un cigarrillo y miró alrededor con aire de satisfacción. La pizzería estaba quedando preciosa. Hasta que, como siempre, salta el Caio:

-¡Leé lo mío, Nachito, dale! Decí también lo que hago yo!

Nacho lo mira, resignado, saca el papel otra vez y lee lo que le había dictado el Caio:

-Repartidor de Folletos y Campeón Argentino de Realizar Formas y Símbolos con su Propio Excremento: Claudio Maximiliano "el Caio" Bertotti...

Todos aplaudimos.

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01 de Noviembre de 2003 | [Más Pizzeria] | 42 COMENTARIOS
El último comentario lo escribió circ-de-solie
Capítulo 48

¿Se viene la "Pizzería Bertotti"?

Hoy el Nacho vino almorzar con una idea salvadora. Dice que si nos vamos a vivir todos a la casa del abuelo Américo, vendemos esta casa y con la ganancia ponemos una pizzería a domicilio, solucionamos todos los problemas laborales. "Escuchen todos -nos dice emocionado-, vos abuelo amasás la pizza, mamá Mirta hace la salsa, papá recibe los pedidos por teléfono, la Sofi atiende al público con una minifalda, el Caio hace el reparto en moto y yo me encargo de los números... ¿qué les parece?". El Zacarías salta enseguida y opina: "¿La Mirta haciendo la salsa? No vamos a vender una mierda con la salsa de mierda que hace la Mirta". Yo, enojada con mi marido, digo: "¿Y el Zacarías atendiendo el teléfono, con el humor de perros que tiene? Es como si atendiera Sofovich...". La Sofi dice con la boca llena: "Yo ni loca trabajo en una pizzería, eso no es fashion como la webcam". El Caio se pone de costado, frunce la boca, se tira un pedo, y dice: "¡Otra vez se cagó el gato, hay que caparlo a ese gato!". Y al final mi suegro nos mira a todos, se levanta de la mesa y sentencia: "Ío faccio la pizza, eso me piache, pero tutti ustede nunca en la vitta se vienen a vivire alla mia casa!". Se conoce que siempre nos pasa lo mismo, estamos llenos de buenos proyectos, pero no confiamos mucho en nosotros mismos. Al final del almuerzo, como solamente teníamos dos flancitos, hicimos el sorteo que hacemos cuando hay hambre: apagamos la luz y el que lo agarra lo agarra. Esta vez comieron postre el Nacho y el Zacarías. Se ve que las mujeres y los ancianos andamos mal de reflejos. Este post fue publicado originalmente en en Blogspot, y es posible que allí su versión sea más completa

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27 de Octubre de 2003 | [Más Pizzeria]

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