Todavía no me cayó del todo la ficha, pero vayan sabiendo que hoy les escribe una abuela. De repente me agarra pánico, y de repente fascinación. ¡Tengo un nieto! Lo miro, chiquito, indefenso, y me pregunto si hice algo para que este mundo, que ahora es suyo, no sea tan patasucia.
Acabo de bajar el baúl con toda la ropa del Nacho y del Caio cuando eran recién nacidos, para ver si hay algo que le pueda servir a mi nietito. ¿Y vieron lo que pasa cuando una empieza a meter mano a los baúles viejos? Te encontrás con todo tu pasado. Y lo que es peor: con las cartas de amor de Zacarías.
[Leer completo]Justo que tomé coraje para encarar a la Negra Cabeza y decirle que estaba despedida, que ya no la necesitábamos, que te garúe finito, ella me dice que se vuelve a Asunción, que ya no contemos con su servicio. ¡Hasta en eso me cagó la yegua, ni siquiera me deja el placer de echarla a patadas!
[Leer completo]Estaba cantado. No iba a pasar mucho sin que el Jeremías se inventara un negocio. Lo que no nos imaginamos era que se dedicara al turismo. Y menos que se centrara en el intercambio cultural con la China. "¿Pero qué les puede interesar a los chinos en Mercedes?", le preguntamos ayer. Y hoy nos vino con la respuesta.
[Leer completo]El licenciado Mastretta lo dio de alta al Caio. ¡Ay, qué alegrón más grande! No era que estuviese loco, sino que estaba alzado. Así que lo invitamos a cenar a casa para agradecerle que le haya devuelto la cordura al nene, después de tantos esfuerzos, y sin querer terminamos haciendo terapia grupal.
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Gracias a Dios el Nacho se salvó de la conscripción, porque justo ese año Menem la puso voluntaria. El Zacarías siempre dice que si la hubiera hecho no habría salido tan puto, pero yo creo si me lo ponían al Nacho un año entero con un montón de soldaditos, hoy por hoy en vez de futuro padre sería travesti.
Lo mejor que se le ocurrió al Zacarías para que el hijo no se junte con vagos es llevarlo todos los días al Club Progreso, donde va él. Lo que no se da cuenta es que ahora el chico se sigue juntando con vagos, pero peor: con vagos expertos. Es como extirparle un tumor al chico para ponerle un cáncer. Pero el Zacarías nones.
La resurrección del Nonno, el noviazgo del Caio, la paternidad del Nacho y algunas otras buenas noticias que ocurrieron en esta casa desde nuestro regreso de las vacaciones por el sur, casi me hacen olvidar que el wallpaper de este cuadernito (¿se acuerdan?) ya está apunto de caducar. Así que hoy corazones: ¡sorpresa!
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