El licenciado Mastretta le dijo al Caio que estamos como estamos porque ninguno de nosotros ("salvo tu madre", textual del sicólogo) canalizamos nuestros deseos, y entonces según él generamos mucha frustración a nuestro alrededor. Yo creo que estamos como estamos por culpa de De la Rúa, pero se vé que el sicólogo estudió más y debe saber. Le metió en la cabeza a mi hijo que el resto de la familia tiene que hacer como yo, y escribir en un blog para descargar; el Caio lo contó en la mesa y ahora todos los varones de la familia quieren escribir acá (el Nacho ya tiene su blog, así que pasa, además tan macho tampoco es). Yo les dije que no, que esto es de ustedes, y que en el caso que ustedes lo permitieran escribiría como mucho solamente uno, no todos. Así que la cosa está otra vez en sus manos, corazones. ¿Caio, el Abuelo, Zacarías o ninguno de los tres? Piensen bien, y sobre todo fundamenten.
La primeras palabras de este cuaderno las escribí el 26 de sepiembre y fueron "Como si nos costara poco traer el pan, el Caio pasó un rojo y nos cayó una multa". ¡Qué depresión de mierda estaba pasando yo! Hacía una semana me habían echado de la boutique y el Nacho tenía miedo de que empezara desmorornarme. En realidad tenía miedo de que me pusiera a tomar Anís Ocho Hermanos sin parar. Y me abrió una cuenta en blogger, y así empezó esta historia. El Zacarías siempre estuvo en contra, porque decía que yo me sentaba en la máquina y el baño no lo limpiaba nadie. Pero después se le fue pasando y ahora ya ni me da pelota, ni se entera, ni le importa... Che, ¿y ustedes? ¿Cómo empieza el primer post de sus blogs?
[Leer completo]Le dije al Nacho toda la verdad porque confío en él: "Creo que estoy enamorada de otro hombre". Después que le conté los detalles me abrazó y me dejó llorar un rato en su hombro. Él piensa como algunos de ustedes, que debo confiar en mis amigos. "¿Qué querés que te diga yo, mamá?", me dice, "No soy el mejor consejero en este caso, porque te voy a aconsejar como un hijo egoísta, no como un amigo fiel. Que ellos te digan lo que tenés que hacer, ellos te quieren". Yo le digo: "¡Pero Nacho! Desde ayer que ellos tampoco se ponen de acuerdo". Y el Nacho prende el Potochop sonriendo y me dice: "Eso se arregla fácil". Ahora les toca a ustedes, corazones. Pónganse una mano en el alma y sean concientes de lo que me digan será lo haré. Tienen dos días enteros para darme la mejor opción. Yo me voy a llorar al baño y después que me trague la tierra hasta el domingo a la noche. Los quiero mucho.
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