Yo también empiezo a temblar cuando me dicen "tengo una noticia mala y otra buena". No por las noticias, sinó porque enseguida tenés que elegir cuál te dicen primero. Yo lo que quiero en ese momento es que me trague la tierra... Por eso, corazones, me asusta un poco tener que decirles esto. Y es que hoy, justo martes 13, tengo una noticia mala y otra buena. ¿Cuál quieren primero?
[Primero la buena] [Primero la mala]
Hoy escribo el capítulo 197 de este cuaderno. Y el 200 será el último. Después de eso, voy a tomarme un descanso indefinido, largo, para cumplir con mi nueva condición de abuela. Quiero avisarles con tiempo, porque me parece que tienen que saberlo de mi boca.
Volveré el viernes, como siempre. Y el siguiente viernes. Y por último el viernes 30 de julio. Después de eso, posiblemente sea yo misma la que más extrañe sentarme a la noche a contarles mi vida.
La decisión, claro, tiene que ver con una buena noticia.
El Nacho decidió anoche que el Zacarías Juniors tenía que nacer en Mercedes, y me lo contó por teléfono hace un rato. Casi me desmayo de la alegría. También sabemos la fecha (porque parece que es cabezón y va a salir con cesárea): el jueves 22 de julio. ¡Si no falta casi nada!
No solamente voy a ser abuela, sinó que voy a ser abuela cercana, abuela que toca, abuela que juega. Esto, que es lo más lindo que me está pasando en la vida, tiene una contra.
Y esa contra es, claro, la mala noticia.
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