¡Ay, corazones! Qué noche... Antes de ponerme otra vez al día, quiero agradecer con el corazón en la mano a los chicos de bitacoras.com que, como bomberos voluntarios y voluntariosos, me soportan como solamente la gente buena puede soportar a una vieja tonta.
Los problemas
Este cuaderno estuvo técnicamente muerto desde las 00:00 hs de hoy, hasta las 15:30 hs. No sabíamos qué pasaba y temimos haber perdido todas las anotaciones; hasta que descubrimos el problema. El problema fundamental soy yo, como casi siempre. Desde que el Nacho se fue al Sur, estoy llevando la parte técnica un poco por teléfono. Él me va diciendo todo, pero yo hago lo que puedo. Por lo visto, me tengo que dedicar a escribir, pero a nada más. Había subido mas imágenes que las que soportaba mi espacio.
Gracias a dios, José Luis Perdomo es un sol (casi un Nachito, pero sevillano), y desde que le dejé un mail (muy temprano, a la madrugada) se arremangó la camisa y se puso a trabajar codo a codo conmigo en la recuperación de archivos.
Probablemente, desde ahora, ustedes encuentren no sólo que la cosa anda mejor que anoche, sino que funciona mucho mejor que el último mes. Los chicos de Bitácoras me pusieron más megas y más no sé qué más. Yo no sé lo que haría sin ellos.
Mañana, como siempre
El comment de hoy (éste) obviamente es de emergencia y ha cambiado durante todo el día. Solamente quise tenerlos al tanto de los problemas. Esta tarde-noche, como que hay dios, salimos para el Sur, porque la vida real es tan accidentada como la virtual.
Por lo que, como es de esperar, me comunicaré con ustedes con un post como la gente, pasadita la medianoche, como cualquier día. ¿Desde dónde? Eso nunca se sabe. Solamente puedo adelantarles que el Zacarías, el Caio y la gente del barrio están remodelando un Rastrojero modelo 56, que es el vehículo con el que emprenderemos el viaje.
¡Hasta mañana, y gracias por la paciencia, corazones!
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