Los vecinos más memoriosos seguro que se acuerdan de una tarde en que el comentarista Basdala, en la casa vieja, me escribió en un comment uno de los piropos más lindos que me han dicho: "Mirta, eres minué en un mundo de adagios", me dijo. Y yo estuve todo ese día contenta, firmando Mirta Bertot de Minuét.
Para el que no se acuede de Basdala (Miguel Ángel), era el autor de la bitácora "Más Café" (actualmente caída del servidor de Miarroba), o era también un chico español al que el 16 de diciembre se le paró el corazón. Yo no lo supe hasta hace media hora: su hermana Montse me ha escrito para contármelo, y por supuesto yo no estoy para posts ni para milongas en este momento.
"Murió a los 18 años recién cumplidos con una sonrisa en sus labios", me escribe Montse, "con sesenta y cuatro poemas nuevos y maravillosos, uno por día que estuvo ingresado, y con grandes obras a su paso. En su honor fue tocado el Réquiem de Mozart, su obra favorita, y se hizo una lectura de todas sus poesias completas en los dias de luto de su colegio".
Casi nunca existe relación entre quienes escribimos y quienes nos leen. Exceptuando a dos amistades personales mercedinas, no conozco personalmente a ningún lector-comentarista de este weblog. Pero me pasa como a ustedes: siento una gran comodidad y una complicidad enorme jugando entre este grupo de personas, amigas a la distancia. Yo también leo a Mirta cada mañana, aunque ustedes puedan pensar que sólo la escribo. De todos modos, nunca creí, en toda mi vida de escribir historias, que la literatura pudiera depararle a ningún personaje de ficción lo que necesito contarles ahora:
Montse me contó algo más en su carta, que aún tengo abierta en el Outlook. Me dijo que Basdala sabía que iba a morir, y que dejó varias cartas antes de irse, que fueron encontradas esta semana en su disco rígido. Quiero se textual; transcribo a Montse porque sigo sin creérmelo del todo: "Dejó varias cartas" —me dice— "y en una mencionaba tu página web y dejó anotada la dirección y tu correo electrónico. Una de esas cartas era para ti. La he adjuntado a este email, por que he creído conveniente cumplir sus últimas voluntades. Leído lo leído, te tenía mucho cariño".
Sólo entonces vi que había un .txt adjunto al mail de Montse. Lo abrí temblando; lo leí llorando y con una sensación muy rara en el cuerpo. No voy a quitar ni agregar una coma a las palabras de Basdala, que son pocas (como en sus comments de la casa vieja) y están llenas de optimismo. Ya dije un millón de veces que Mirta somos todos; así que cada quién se lleve lo que le toque de la carta que le escribió un amigo, antes de irse, a una señora que escribía para él en Internet:
"Saludos mamá Mirta!"Cuando leas esto, mi pluma ya se habrá parado. Espero que te llegue pronto, he dejado esto como mensaje a mi hermana y mi familia. No sé si conseguirán encontrar todas las cartas en mi disco duro, pero así lo espero. Ay, voy a echar tanto de menos mi querido ordenador!
"Sabes quién soy, verdad? Soy Basdala, quien una vez te llamó Minué. Un minué en un mundo de adagios… Eso es lo que eres, gordita! Y estoy completamente seguro de que lo seguirás siendo por mucho tiempo. ¡Seguro!
"Hace unas semanas que llegué del hospital. 18 años y ya he sobrevivido a un paro de corazón! Espero que mi madre tenga razón y nada pueda conmigo… por que no será por mi fortaleza!
"Bueno, al grano. Mucha suerte y valor para seguir adelante en tu vida Mirtucha. Recuerda que estaré contigo esté donde esté… por que pienso dar la lata bastantes años en este mundo! Mala hierba nunca muere! Verdad?
"La verdad es que tengo miedo… Tengo tantas cosas que hacer! Y tan poco tiempo! Quizás me queden tres meses...
"Hasta siempre, gordita. Cuídate y sé feliz.
"De alguien que te quiere y siempre te ha querido, desde el primer post;
Basda
Un réquiem en un mundo de sueños".
[ Dos meses y medio después... ]
Copyright © 2003-2005, Mirta Bertotti. Mercedes, Buenos Aires, Argentina.