Hace tres meses al Zacarías lo echaron de Plastivida y a mi de la boutique. Las horas en casa empezaron a ser largas, hasta que el Nacho nos trajo la compu y me enseñó que podía comunicarme con otros sin gastar teléfono. Me enseñó que no había que achancharse y quedarse en la cama deprimida. Entonces empecé a escribir todos los días en este cuaderno. Y llegaron ustedes a explicarme que nadie está solo en el mundo.
La noche del 31, por primera vez, hubiera querido ser millonaria para poder mandarles algo por correo —un regalito de verdad— a cada uno de ustedes, en el país que vivan, estén donde estén. Ya sé, corazones, ustedes dirán que no tengo por qué, y el bolsillo a la vez me dice que es imposible.
Lo que hicimos en cambio es una boludez, también lo sé. Un almanaque te lo regalan en la ferretería, en la panadería; no tiene importancia. Pero éste es mío y es para vos. Y si para mí tiene valor que lo tengas, espero que a vos también te guste.
Es nuestro regalo de Papá Noel atrasado, o el de Reyes adelantado. Lo que quieran. En realidad es otra forma de agradecerles haber convertido el cuaderno de una vieja en la bitácora de un pueblo y de su gente.
Desde hace bastante tiempo los comments son más divertidos que los posts. ¡Y no saben cuánto me alegra! Me despatarro de orgullo cuando los leo, cuando siento que tengo lectores tan despiertos, tan vivos y persistentes. Creo que este weblog tuvo mucha suerte el día que encontró a sus lectores.
Ahí les va el regalo. Atájenlo. Se llama wallpaper, me dice el Nacho. Ustedes ya sabrán lo de la resolución, lo del papel tapiz, lo del botón derecho y esas boludeces. Yo solamente sé que cada día me levanto a mirar comments con las mismas ganas que ustedes a mirar posts. Y que solamente por eso mis vecinos y amigos se merecen mucho más que un almanaque. Pero es lo que hay. Besotes, y que tengamos un año de la puta madre.
Hasta el lunes, como siempre.

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