El día de la mala suerte no es el viernes 13, es el viernes 14. Durante toda la noche estuvo roto el Sql de este cuadernito, y los pobres mexicanos (que entran con la hora cambiada) no pudieron opinar. Que no panda el cúnico, mis queridos paisanos del Cantinflas. Espero que no pase de nuevo porque me comen los nervios. Agradecimiento especial a los chicos de Bitácoras, que se arremangaron durante la madrugada española para solucionar el problema. Son unos amores.
En medio de todo el quilombo del sql, la Bety vino a hacer sus cinco preguntas de los viernes enojadísima, porque el el Chico de la Funeraria le dijo que la idea de hacer preguntas los viernes no es de ella. Yo le digo: "¿Y vos te pensás que construirle ataúdes a la gente que está viva es una idea novedosa?". Yo creo que nadie es muy original, empezando por casa: la idea de tener una familia y andar contándolo no es mía, es de los Ingalls, y que yo sepa Michael Landon nunca vino a la pizzería a pedirme los derechos. "Además", le digo, "los funebreros se pasan la vida prediciendo enfermedades, porque necesitan que la gente con mejor salud se muera pronto, y así mantener el negocio", así que la Bety me parece que se quedó más tranquila.
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