Douglas nos acaba de dar un clase magistral sobre cómo se prepara la masa de una pizza para que que, según sus palabras, "posea la dura coraza del pan francés, el corazón tierno de la galleta criolla y el alma alegre de la tarantella". ¡Usa unas palabras este hombre, que se me acartonan las medibachas inmediatamente! Mientras nos enseñaba sus trucos, hacía malabarismo con el disco de la masa, la giraba con un dedo y hablaba, todo a la vez. La Sofi y yo teníamos la boca abierta y no podímos dejar de sentir su perfume: el perfume inconfundible de los hombres de mundo. Los varones Bertotti, en cambio, dicen que Douglas es medio amanerado. Es la envidia, digo yo. ¡Cómo me va a costar esta noche meterme en la misma cama con el esquenún del Zacarías!
Copyright © 2003-2005, Mirta Bertotti. Mercedes, Buenos Aires, Argentina.