19 de Octubre de 2003

¡Feliz día, mamá Mirta!

¿La verdad? Me levanté sin la más mínima expectativa, porque últimamente no me dan más que disgustos. Pero cuando voy a la cocina, entre el pin de Sandro de América y la entrada del Gran Rex de noviembre del '99, entre la receta de la pizza, es decir, pegado en la heladera, me encontré con la sorpresa más linda del mundo.

Antes de abrir la puerta ya me había puesto a llorar de la emoción... ¡Se acordaron los guachos que es el Día de la Madre!, pensaba. Así que abrí la heladera y ahí estaba el regalito. Es un regalo de estos tiempos de crisis, pero yo lo valoro más que un anillo de diamantes. ¡Mis hijos me limpiaron la heladera de punta a punta, con trapitos, lavandina y detergente! ¡Parece nueva! Los quiero mucho, hijitos míos. ¡Los amo, sean como sean! Este post fue publicado originalmente en en Blogspot, y es posible que allí su versión sea más completa

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