Esta tarde por fin me la encontré a la Sofi sola en casa, y aproveché para preguntarle sobre la bombacha con boladitos que le encontré (el tema no se me perdió de vista).
Le digo:
—Olvidate que soy tu madre, ahora soy tu amiga, ¿vos te revolcás con un muchacho, cierto?.
Que no, que sí, que pim pum pam, y al final terminó claudicando. Confesó la perra que revolcarse no, pero que ha tenido tocamientos con un tal Manija, el hijo del carnicero.
Yo tomé aire y le dije:
—Gracias por decirme la verdad, Sofi... Y ahora olvidate un segundo de que soy tu amiga —y la estampé contra la heladera de un sopapo.
Ya pasaron dos horas de eso, y todavía me duele la mano. ¡¿A quién salió tan puta la guacha?!
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