A veces es malo revolver cosas en tu propia casa. Ayer, buscando una foto del Cantinflas, me metí en la pieza de la Sofi y me encontré con una bombacha suya a la que ella misma le había cosido un boladito de encaje.
Una es madre, pero antes que madre es mujer, y hay cosas que entiende al vuelo. Así que salí corriendo y le muestro a mi marido:
—Mirá tu hija —le digo—, le puso un boladito a la bombacha.
—¿Y? —me dice el Zacarías.
—¡Que la nena coge, pedazo de esquenún! —le grito para que se despavile— ¡Si una nena se pone boladito en la bombacha es para que alguien se lo mire! Ergo, culea.
Y el Zacarías, que cada vez está más vegetativo, me dice:
—¿Quién sos? ¿Petrocheli?
Copyright © 2003-2005, Mirta Bertotti. Mercedes, Buenos Aires, Argentina.