A la noche vienen el Negro y la Aurora Peroti a cenar a casa. Como son medios fifí salí hace un rato a buscar como veinte cosas al Coto, y me doy cuenta en la calle que me olvidé adentro de casa la lista de las compras y la llave para entrar. O sea que ni compro ni entro. Una cagada.
Ahora estoy en el depto del Nacho, que está buscando una llave que tiene y mientras anoto esto en su compu. Hasta hoy yo pensaba que lo más importante de una cena era cocinar decente y tener la casa limpia, pero no.
Lo más importante de una cena es poder comprar la comida y poder entrar de nuevo adentro de tu casa. (Nacho me dice que soy una optimista, que eso filosóficamente hablando es optimismo; mi hijo es un santo).
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