28 de Septiembre de 2003

Lo dicho

Teresa Gómez y Bocha Blandini, las dos vecinas que habían dejado de comprarme los pasteles de membrillo y batata de los domingos porque habían empezado la dieta del sirope y el jugo de limón, volvieron con mamita esta mañana, y me pidieron dos docenas para el chinchón de la noche.

Las gordas no aguantaron ni dos días con el ayuno. Bocha incluso se desmayó a la salida del Provincia y la tuvieron que llevar entre cuatro hasta un remís. Así que el negocito de los pasteles sigue viento en popa. ¡Aguante la Mirta!

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