26 de Septiembre de 2003

Un día de locos

Como si nos costara poco traer el pan, el Caio pasó un rojo y nos cayó una multa.

Ciento diez pesos por lo del semáforo, y doscientos cinco porque es menor de 16. Total: trecientos quince mangos que hay que pagar o nos secuestran la tatadiós, que tras cartón es la única movilidad que tiene el Nacho para ir al puesto.

Mi marido estaba que echaba humo, y lo corrió al Caio por el fondo hasta que lo agarró en un voleo y se desquitó un poco. Yo le gritaba: "¡Zacarías, dejá ese chico!", pero se conoce que no había caso. Si hubiéramos estado en la buena, Zacarías no hace tanto esfuerzo por alcanzarlo al Caio. Como mucho le sacude un zapato desde el sillón; pero no andamos en la buena.

Antiyer al pobre lo cesantearon, después de veinte años en Plastivida SA, y no consigue ni para changas. Está alterado y se pone como loco por nada.

Este post fue publicado originalmente en en Blogspot, y es posible que allí su versión sea más completa

[Más Cotidianos]
Inicio | Capítulo 2 »

Agregar a favoritos | XML | 200 historias | 8568 comentarios | Technorati

Copyright © 2003-2005, Mirta Bertotti. Mercedes, Buenos Aires, Argentina.