|
Mirta dice: Nachito! ¿Que hace mi nene tan tarde? Nacho dice: ¡¡Por fin!! ¿Qué estás haciendo con el teléfono, vieja? Hace una hora que estoy llamando a casa...
Mirta dice: ¡Es tu hermana, Ignacio! Esa chica no para de hablar con el novio. Está estúpida. Nacho dice: Decile que la corte que tengo que hablar con vos Mirta dice: Hablemos por acá, dale, que hace rato que no chusmeamos. Ya falta poquito para que vengas, pero no me acostumbro a no charlar Nacho dice: Es importante, viejita, mejor por por teléfono Mirta dice: ¡No me asustés, nene! Contáme por acá, que es lo mismo. ¿Pasa algo? Nacho dice: Estuvimos viendo unas casitas con Lucía, no sabés lo que son... Mirta dice: ¡Qué lindo! Nacho dice: Escucháme, má. Estoy en un ciber y me cierran en cualquier momento. Te cuento por arriba pero a la noche tarde te llamo... No te pongas como loca, ni te hagas historias hasta que no hablemos... Mirta dice: Qué pasa? Me asustás... Nacho dice: Nos vamos a quedar a vivir acá, en Lago Puelo... Nacho dice: esta tarde vimos una casa, lindísima, en el pueblo, y la
acabamos de alquilar. ¿Viste que te conté el otro día del balneario
en el lago? Sería como a seis cuadras de ahí, un lugar precioso..., muy cerca de la escuelita. Lucía se presentó para dar clase de dibujo... Nacho dice: ¿Mámá? Nacho dice: Estás? Mirta dice: Si si... Nacho dice: Hablamos por teléfono mejor, ¿querés? Mirta dice: no contame, te estoy escuchando Nacho dice: Nada viejita, eso. Que lo pensé muchísimo, lo vengo pensando muchísimo, y me siento como nunca en mi
vida, estoy enamorado, pleno.... Es como que respiro con los dos pulmones... Respiro hondo, tengo ilusiones... Pero nos vamos a ver seguido, ustedes van a venir, nosotros vamos a ir para allá... ¿sí? Mirta dice: si si, me alegro Ignacio, Me alegro mucho corazon Nacho dice: si lo pensás bien, son mil y pico de kilómetros nomás. Y además ustedes tendrían un lugar para pasar las vacaciones, sin gastar un peso, ¿no? Mirta dice: si, si vos lo decís será así... Bueno, me voy a hacer la comida,
¿querés hablar con tu padre? Nacho dice: ¡No mamá! Estoy hablando con vos. ¿¿Qué te pasa?? Mirta dice: nada mi amor nada qué me va pasar nada Nacho dice: ¿Estás llorando? Cuando escribís sin poner las comas
es que estás llorando, vos. Mirta dice: Ignacio, corazón, vos ya pensaste en todo por lo visto. Y si vos sos feliz, yo soy feliz... Nacho dice: Me están cerrando mamá. Y no me digas esos de vos-feliz-yo-feliz que siempre que decís eso estás
mirando para abajo. No llores. En un rato te llamo por teléfono ¿si? por
tu cuadernito no te preocupes tampoco, que te lo sigo diseñando desde acá en cuanto nos instalemos.... Mirta dice: vos no te preocupes, Nacho, el cuadernito es una
excusa... para estar con vos Nacho dice: Me cierran, ma. Te llamo en un rato Mirta dice: una excusa para charlar con vos, para tomar mate... Me gusta que me enseñes cosas nuevas...
¿Te digo la verdad, corazón? No sé si voy a soportar que no estés, Nacho, la verdad que no sé. Pero si vos sos feliz yo soy feliz. Ya sé que siempre que te digo eso estoy llorando, pero siempre es verdad. Cuando tengas un hijo vas a saber que es verdad.
— una excusa para hablar con vos, para tomar mate...
—Mirta dice: ¿Ya te fuiste, tan pronto...? Veintiocho años es muy
pronto, Nacho... Sos tan chiquito. Si yo hubiera sabido que un día te ibas a ir a la otra punta del país te hubiera parido en San Marino que es un país chiquitito... La
patagonia de San Marino debe ser a dos cuadras del centro..., y podrías volver a la tarde a casa a charlar
y a tomar mate... — ¿Ya te fuiste, tan pronto...? Veintiocho años es
muy pronto, Nacho...
—Mirta dice: No quiero ni saber cómo voy a aguantar no tenerte el resto de la vida, no quiero ni pensar... Un mes sin vos y ya me desespero! No voy a soportar, mi amor, que me veas ponerme vieja de golpe... — No quiero ni saber cómo voy a aguantar no tenerte el resto de la vida...
—
Mirta dice:
¿Te acordás cuando me decías que no te ibas a casar nunca con nadie para estar conmigo? Yo sabía que era un chiste, que lo decías de
boludón, pero me gustaba tanto tanto... Y cuando empezaste a dejar todo el sueldo en
casa nunca te dije gracias, ni tu padre ni yo te dijimos nada. Pero a la noche nos mirábamos y decíamos "la puta madre, que pedazo de hijo". Pero te lo tendríamos que haber dicho, mi amor... — ¿Te acordás cuando me decías que no te ibas a casar nunca...
—Mirta dice:
Qué mierda el mesenger, Nacho, no se puede acarciar por acá...
¡Teléfono, debés ser vos!. Ahora te atiendo, esperáme que se me aclare un poco la garganta. Te quiero mucho, hijo mío. Y vos no te preocupes si lloro... es porque vos sos feliz y porque me estoy poniendo vieja. — — |